En los estudios de Vía Libre Radio, integrantes de Mi Casita Manos a la Obra compartieron el trabajo silencioso pero fundamental que realizan a diario en nuestra ciudad de Reconquista. Se trata de un dispositivo comunitario que forma parte de la Pastoral Diocesana de Adicciones y que, desde hace tres años, brinda contención, acompañamiento y alimento a mujeres, niños y adolescentes atravesados por situaciones de extrema vulnerabilidad.
María La May, María Luz Presti, Roxana López y Rosa Fabbro nos contaron que el espacio nació inicialmente para acompañar a mujeres con problemas de adicciones, pero con el tiempo fue ampliándose. “Comenzaron a llegar mamás, hermanas, esposas y novias de personas con consumos problemáticos. Hoy es un espacio familiar”, explicaron.
Actualmente, Mi Casita Manos a la Obra funciona como un centro de día, donde las mamás asisten con sus hijos. Allí se ofrece escucha, acompañamiento, talleres de desarrollo personal, charlas de Educación Sexual Integral, prevención de violencia de género y talleres de oficio. Durante el último año se dictaron capacitaciones en panificación, pastas y bordado chino, muchas de ellas articuladas con el área de Economía Social del municipio.
El espacio funciona todos los días desde las 16 horas (antes comenzaban a las 14.30, pero debieron modificar horarios por las altas temperaturas) y se brinda leche diariamente, además de una comida caliente una vez por semana. Lo que comenzó con unas 40 personas hoy supera las 100 asistencias diarias.
“Nosotros no somos un merendero, pero la realidad nos llevó a dar la leche y la comida porque el hambre está”, señalaron. Las referentes remarcaron que no cuentan con personería jurídica, por lo que viven “de la providencia”: donaciones, elementos prestados y el esfuerzo personal de quienes integran el equipo. Actualmente, necesitan con urgencia una cocina, ollas, coladores y alimentos básicos como leche, cacao y azúcar.
El espacio está ubicado en Pasaje 47, barrio Ombusal, entre España y Pueyrredón, junto a la capilla Nuestra Señora de Itatí. Se puede ingresar por calle España, tomando a la izquierda media cuadra tras una casa de color verde.
Uno de los momentos más emotivos del testimonio fue el impacto que genera ver a los chicos llegar desesperados por la comida. “No es hambre simbólica, es hambre real. Preguntan todo el tiempo a qué hora está la leche”, nos contaron. También señalaron una alta presencia de niños con retraso madurativo, déficit de atención, discapacidad y casos de autismo, lo que profundiza aún más la necesidad de recursos y apoyo profesional.
Pese a las dificultades, los frutos del trabajo aparecen: uno de los chicos que asistía al espacio logró pasar a séptimo grado como abanderado, un logro que celebran como propio. “Eso nos demuestra que vale la pena no bajar los brazos”, afirmaron.
Desde Mi Casita Manos a la Obra agradecieron especialmente el acompañamiento del Club de Leones, Cáritas Parroquial y Diocesana, vecinos, familias y colaboradores anónimos que sostienen el espacio día a día.
AYUDAS PARA “MI CASITA MANOS A LA OBRA”
Para quienes deseen colaborar o sumarse, dejaron los siguientes contactos:
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Mariela (Reconquista) 3482-39-3237
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Claudia Marega (Avellaneda): 3482-67-9027
MIRÁ ACÁ LA ENTREVISTA COMPLETA:
FOTOS DE COMO TRABAJAN EN “MI CASITA MANOS A LA OBRA”:











