Se cumplieron 25 años de uno de los hechos más conmocionantes y dolorosos de la historia reciente del norte santafesino: Mario Quiroz, vecino del barrio Moreno, revivió en Vía Libre el momento en el que, sin saberlo, estaba a punto de encontrarse con una escena que lo marcaría para siempre: el hallazgo de los cuerpos sin vida de Francisco Mesa (67 años), su hijo Rafael (28 años) y Matías Bustamante (18 años) , en la zona ribereña de El Biguazal, a 5 minutos de Puerto Reconquista.
Quiroz aquel día se dirigía a pescar, como tantas otras veces, junto a su compañero Francisco Mesa, a quien todos conocían como “el Negro”, era para él “un hermano de la vida”, con quien había compartido años de trabajo en el frigorífico y luego incontables jornadas de pesca tras jubilarse.
El hallazgo que cambió todo
La mañana de aquel día, Mario y su compañero cruzaban el río cuando algo les llamó la atención: un farol encendido, a una hora en la que eso no era habitual. A medida que se acercaban a la ranchada, la escena se volvía cada vez más inquietante.
“Cuando llegamos vimos primero a uno tirado cerca del agua, y después al padre y al hijo arriba de la barranca, boca abajo. Había sangre por todos lados”, recordó. Consciente de la gravedad de la situación, Quiroz tomó una decisión clave: no tocar nada y regresar de inmediato para dar aviso a la Prefectura Naval, ya que en aquel entonces no existían teléfonos celulares.
“Perdimos la pesca, pero no importaba. Lo único que había que hacer era avisar”, relató.
Un duelo que nunca terminó
El impacto emocional fue devastador. Mario contó que atravesó un profundo estado depresivo tras el hecho, especialmente por la relación que lo unía a Francisco Mesa. “Era mi compañero de pesca, mi amigo, como un hermano. Eso no se supera nunca”, expresó conmovido.
A lo largo de los años, siguió de cerca todo el proceso judicial. Sin embargo, aún hoy persisten interrogantes sin respuesta. “La Justicia no pudo determinar el móvil del crimen ni establecer si actuó una sola persona o más. Eso lo dice la propia sentencia”, señaló.
Hipótesis, sospechas y una causa marcada por las dudas
Quiroz recordó que, en los primeros momentos de la investigación, tanto él como su compañero fueron objeto de sospechas. “Venían seguido a casa, como si nosotros supiéramos algo. Fue muy duro”, afirmó.
También repasó las múltiples hipótesis que circularon con el paso del tiempo, desde supuestos ajustes de cuentas hasta versiones vinculadas al cuatrerismo, que descartó por completo. “¿Cuatreros sin embarcación? No tiene sentido”, afirmó.
Entre las conjeturas que aún sobrevuelan el caso, mencionó la posibilidad de un conflicto accidental en el río, como el enredo de líneas de pesca con una embarcación en movimiento. “Eso pasaba seguido. ¿Quién dice que no hubo una discusión y después pasó lo peor?”, reflexionó, dejando en claro que se trata solo de una hipótesis más entre tantas.
Memoria y acompañamiento a las familias
A 24 años del triple crimen, el caso sigue siendo una herida abierta para la comunidad. Mario Quiroz destacó que siempre mantuvieron el acompañamiento a las familias Mesa y Bustamante, y recordó que también estuvieron presentes durante el proceso judicial, incluso en instancias de apelación en Vera.
“Es un hecho que nunca vamos a olvidar”, concluyó.
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