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LO QUE DEJÓ LA SEMANA: GANADORES Y PERDEDORES

Sin dudas, esta semana estuvo absolutamente dominada por las elecciones provinciales, municipales y comunales. Conocidos los resultados, surgen las interpretaciones, muchas veces según la óptica con que se las mira. Inexorablemente como sucede en toda contienda, quedan ganadores, perdedores y también candidatos que aun perdiendo, terminan muy bien posicionados para futuras postulaciones. Siempre, es bueno decirlo, en un contexto que se modifica permanentemente, por lo que todo lo que digamos hoy puede resultar muy relativo para 2 o 4 años vista.

Marcando deseos de cambiar. Fue lo que, como primera conclusión, arrojaron los resultados del domingo pasado. La bota santafesina se vistió prácticamente de amarillo. El candidato a gobernador del principal frente opositor, Maximiliano Pullaro, ganó en los 19 departamentos de la provincia. Esta ola determinante por el cambio hizo que también ganase en ambas cámaras de la legislatura santafesina, por lo que pasará a tener mayoría propia en el poder legislativo, resorte muy estratégico para ganar en celeridad al momento de transformar en leyes los proyectos en carpeta.

Pullaro fue el gran ganador a nivel provincial. Su triunfo fue histórico a varias puntas. Es el primer radical, dato no menor, en llegar a gobernar la provincia después de 60 años. Hay que remontarse a Aldo Tessio para encontrar a su antecesor correligionario en el cargo. Pero más todavía importante que ello, es subrayar que sumó más de 1 millón de votos, como ningún otro gobernador había logrado hasta el momento.

Pullaro fue un muy buen candidato, y más allá de su perfil, todos coinciden en destacar su enorme capacidad de trabajo. Perdió la elección primaria a Senador Nacional con Carolina Losada hace 2 años, vaya coincidencia, y lo primero que dijo después de esa adversidad fue: “voy a ser gobernador”. No fue una expresión de deseos, no se cruzó de brazos, salió a recorrer la provincia, a tomar contacto con las instituciones y la gente, y así poder tener un diagnostico pormenorizado de cada zona de la provincia. Al mismo tiempo, fue sumando adherentes a su postulación.

Felipe Michlig fue la llave para abrir las puertas a estos resultados. El varias veces senador por el departamento San Cristóbal, reelecto en esta oportunidad, desde la presidencia del centenario partido a nivel provincial fue quien realizó una titánica tarea de ingeniería política. Logró lo que muchos no esperaban que consiguiese, sumar en un mismo frente político al radicalismo, al PRO y al socialismo, la pata más difícil de convencer, a lo que se le agregan otros partidos de menor caudal electoral. Lo que muchos no vieron, otros quizás no quisieron ver, es que ya no era una elección de tercios como en oportunidades anteriores, sino entre 2 frentes y allí las diferencias eran muchas, como lo reflejaron los números finales.

El peronismo dice que retuvo un tercio del electorado, absolutamente cierto, pero insuficiente para ganar una elección ante este nuevo escenario.

La otra cara es Perotti. Los planetas se alinearon para que lograse una derrota inusitada en todos los frentes. Para todo mandatario, entregar el gobierno a un sucesor que no es de su mismo signo político, es desde el vamos algo no muy agradable, por más que resulte absolutamente democrático.

Mas allá de la gestión del gobernador en ejercicio, cuya evaluación se las dejo para cada uno de ustedes, sumado al disconformismo con su partido nacional, a la falta de un candidato sólido y conocido, hacía que la derrota sea un resultado previsible y hasta esperado. Por ello, Perotti buscó replegarse sobre diputados, ya que ganando esa elección, habría de presidir la cámara y desde allí mantener cierto poder táctico. Tampoco pudo ser esto, Clara García ganó esa elección para Unidos, le asegura la mayoría allí a Pullaro y mantiene una porción importante de poder político para el socialismo.

Lo de Perotti no pudo ser peor en esta elección, cómo cambia todo, en solo 4 años. Su gente perdió también la municipalidad de Rafaela, la ciudad natal del gobernador, después de gobernar ese municipio ininterrumpidamente por 30 años.

Reconquista fue una isla y Vallejos le ganó al cambio. Lo dijimos en esta misma columna, en esta elección municipal, estaba en disputa la capacidad de gestión y de obras como nunca antes, versus las ganas de cambiar. Vallejos y Capparelli, lo manifestamos también, eran dos muy buenos candidatos.

Enri se desmarcó en el spring final, realizó una campaña maratónica y logró su objetivo: será el primer intendente en gobernar Reconquista por 3 mandatos consecutivos.

Fue muy meritorio porque ante esta ola amarilla, fue el municipio que seguirá siendo justicialista. Este nuevo contexto posiciona al intendente de Reconquista en un sitial especial dentro de la reconfiguración que habrá de realizar el P.J., como ya se indicó, al adelantar la elección de las nuevas autoridades provinciales.

Es cierto también, la felicidad política nunca es total. El oficialismo perdió la elección a concejales, donde allí Katia Passarino fue una verdadera topadora al sumar 25.000 votos. Ahora Enri deberá gobernar con minoría en el concejo, no será un impedimento, pero le exigirá recalcular su relación con el cuerpo deliberativo.

¿Perdió Capparelli? Naturalmente que sí; de lo contrario, sería la primera mujer intendente de la ciudad. Pero en política, muchas veces perdiendo también se gana. Esto puede caber para Natalia, era su primera vez, pensar que Jacinto Speranza fue 2 veces precandidato y 3 veces candidato hasta que le llegó su turno. Mostró dotes de una persona formada y con capacidad de liderazgo. Enfrente tuvo a un adversario muy valorado, lo volverá a tener el oficialismo si Enri decide ir por otro cargo en la política, esa es la pregunta.

Avellaneda no tuvo sorpresas. El oficialismo logró ganar en las 5 categorías electorales, con resultados muy claros y contundentes. El radicalismo seguirá siendo gobierno, como viene sucediendo desde la vuelta de la democracia hasta el presente y por otros 4 años más. También tendrá mayoría propia en el concejo municipal. Allí lo nuevo, aunque no sea una sorpresa, es que el justicialismo volverá a tener representación parlamentaria, despojando a Unidos por Avellaneda -UPA- de una de las 2 bancas asignadas a la oposición.

Marcón sigue ratificando su liderazgo político. Logró en esta elección, una diferencia más que importante, 27.000 votos sobre Sole Zalazar y ganando por primera vez en las 23 localidades del departamento.

El 10 de diciembre se inicia una nueva etapa para los santafesinos. Sin dudas, el contexto nacional tendrá su incidencia. Es de desear que a partir de esta nueva etapa, más allá de los circunstanciales gobernantes en cada nivel, la política vuelva a estar en la misma sintonía con la gente, a partir de transformar necesidades en soluciones.

Les deseo una muy buena semana.

Lic. José Carlos Odasso

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