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EL RESUMEN SEMANAL DE JOSE ODASSO: ¡FELIZ 2023 A TODOS!

La semana que termina, marca también la finalización de 2022. Se trata de un año muy particular, dominado por la grieta política y la imprevisibilidad económica, que explica porqué en el termino de un mes tuviéramos 3 ministros diferentes en el Palacio de Hacienda, tras la renuncia iracunda de Martín Guzmán al ministerio a su cargo. En el peor momento de la crisis económica, durante julio pasado, hasta se llegó a pensar en alguna inestabilidad política también. Nunca se sabe con precisión, si las crisis políticas tienen luego su impacto en la economía; o al revés, son las crisis económicas la que posteriormente tienen sus consecuencias en el terreno político.

Lo que está muy claro es que en el gobierno se vivieron horas de mucha zozobra e hizo que Alberto lograra hablar con Cristina, aunque más no sea por teléfono, después de meses en que no se cruzaban palabras. Esto explica también porque Sergio Massa llegó a ocupar el lugar preponderante que ejerce en la actualidad, muy a pesar de los resabios originales de Cistina y también del propio Presidente. En estos momentos, es Sergio o el espanto, no hay muchas otras alternativas. “Recen por Massa” se escuchó decir a alguien cercano a Alberto y Cristina, después de descalificarlo ferozmente hasta julio pasado. Muchos en el gobierno valoran ahora que se animó a tomar una brasa bien caliente, y si bien todavía estamos en un elevado estado de temperatura, al menos no se incendió como algunos pregonaron y hasta desearon por aquello de “cuando más mal, mejor”.

El humor social no es el humor político. El primero sigue por las nubes, después de la consagración mundial de Messi y la Scalonetta en Qatar. En un país eminentemente futbolero, donde respiramos futbol hasta volverse una pasión, indiscutiblemente ganar la copa del mundo genera y es motivo de una inmensa alegría que todavía se sostiene.

Esto nos cambió el humor social y es muy saludable que así haya sido.

Lo que no cambia es el humor político y que es muy distinto al social, sigue por el piso, o mejor dicho está en el subsuelo. La sociedad está cada vez más distanciada de la clase política, porque observa que no se ocupan de sus problemas reales: inflación, inseguridad, falta de trabajo, pobreza, indigencia, educación, salud, etc. La agenda política pasa por otro meridiano absolutamente distinto: precandidaturas, alianzas, frentes, grietas, carpetazos, chats, peleas internas y externas, agravios, etc. Transmiten la impresión que solo les importa asegurarse el futuro de ellos y las necesidades de la gente poco y nada les interesa. Existen excepciones, pero lamentablemente son las menos.

2023 será un año desafiante. Efectivamente, cuando los últimos brindis se vayan apagando, ingresaremos en un año marcado por los desafíos electorales, como solo sucede cada 4 años. Se juega todo, en todos los niveles electorales. Habrá elección de Presidente y Vice de la Nación, se renovará la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado en el orden nacional. Los santafesinos deberemos elegir gobernador y vice y la totalidad de ambas cámaras en la legislatura provincial -Senadores y Diputados-. También en los municipios, se elige Intendente y se renueva la mitad de la composición de los Concejos Deliberantes. En las comunas, eligen al Presidente Comunal y a toda la composición de sus respectivas comisiones comunales.

Será un año a modo electoral. Deberemos ir al menos 4 veces a las urnas y no se descarta que debamos asistir una quinta vez, si la elección nacional obliga a que haya un ballotage (o segunda vuelta) para ungir a la formula presidencial que habrá de regir los destinos del país por 4 años, a partir de diciembre próximo.

Todo puede pasar, nadie tiene nada asegurado. Somos un país imprevisible, el humor de la gente es cambiante y las preferencias electorales también. Nadie tiene “la vaca atada” y en todo caso, ello es lo más auspicioso. Ningún político gana ya una elección por la marchita, la foto de este o aquel. Los votos se cuentan de a uno y muchas veces hasta cuando se abren las urnas, nadie puede asegurar que ganó este o perdió aquel.

Esto es en todo caso, lo más auspicioso que genera la consolidación de la democracia, al menos un día cada 4 años, el pueblo es soberano y puede elegir a quienes desea que sean sus mandatarios y representantes.

Mucho se dice que un año electoral no es para tirar pálidas, que los oficialismos (aquellos que están en el gobierno) se esfuerzan afanosamente por concretar acciones positivas que le brinden algún redito electoral para ganar la próxima elección. Es cierto también, las situaciones son muchas veces tan graves que no siempre eso es posible; y también está la oposición, que busca exactamente lo contrario.

Estamos ya en 2023, los argentinos ingresamos a latir en modo electoral, nos guste o interese la política, o sea nuestro mayor desencanto, será un año intenso y de acuerdo a su derrotero y a lo que finalmente las mayorías decidan para su ciudad, su provincia y el país, marcará el curso de los próximos cuatro años. Es de desear que existan buenas opciones y de ellas, logremos elegir aquella alternativa que logre conciliar a la política con las necesidades cada vez mayores de nuestra sociedad.

Les deseo un MUY FELIZ AÑO.

Lic. José Carlos Odasso

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