La última semana fue muy caliente y no únicamente por las elevadas temperaturas, propias de todo verano. La determinación de un efectivo policial, no me agrada utilizar el término numerario, son mucho más que un simple número, le dio visibilidad a un sentimiento que puertas adentro se fortalece y extiende. Esto se vincula con el estado de bienestar; o en su defecto, con el malestar existente en la fuerza policial.
Poco antes del mediodía del lunes 2, el suboficial Oscar “Chini” Valdez, oriundo de la ciudad de Vera y con licencia médica, tomó el arma reglamentaria de su par Milena Barú y se ejecutó un disparo que lo dejó en grave estado. Con el devenir de las horas el disparo resultó letal y así se confirmó su fallecimiento. Valdez estaba con prescripción médica por lo cual se le había retirado su arma reglamentaria. Esto sucedió, justo el mismo día, que el gobierno provincial anunció que en enero de 2026 con solo 12 homicidios marca un descenso histórico. “Hay una política de seguridad que marcó un cambio de rumbo”, se afirmaba con contundencia, claro antes que se conociera lo sucedido con el policía verense.
La primera reacción oficial no calmó los ánimos. Cuando ocurre un hecho desafortunado que afecta a una gestión de gobierno, la primera consigna es esperar que las horas pasen y analizar las repercusiones y el clima que se genera. Seguramente se advirtió que el paso del tiempo no iba a calmar nada. La decisión del suboficial policial marcó un antes y un después. La responsabilidad de brindar las primeras declaraciones, como corresponde, estuvieron a cargo del titular de la cartera de seguridad y justicia. El ministro Pablo Cococcioni mostró un conocimiento absoluto del cuadro de situación de la policía, pero nada dijo hacia adelante, en todo caso declaró: “situaciones de este tipo obligan a revisar en profundidad cómo se aborda el acompañamiento psicológico del personal, pero también a repensar los problemas estructurales e históricos de la institución policial”. Una respuesta con sabor a muy poco. Es más, seguramente ello contribuyó a que familiares de policías realizaran luego manifestaciones públicas en Rosario, Santa Fe y el norte provincial, incluida Reconquista. Segunda lección; cuando no hay nada nuevo por decir, es mejor guardar silencio. Más allá de ese infortunio, hubo algunos datos que manifestó el ministro que no dejan de llamar la atención; es más, resultan absolutamente preocupantes. Cococcioni detalló que actualmente 560 efectivos policiales están en seguimiento psicológico en la provincia; o sea, más de un 2% tiene problemas de esta naturaleza y que 460 abandonaron sus tratamientos, “lo que representa una dificultad adicional para sostener los procesos de cuidado”, sentenció.
Todas las instituciones son importantes, pero la policía es esencial. Lo reconoció el propio ministro: “el hecho de portar un arma agrava la situación”. La sociedad le confiere la responsabilidad de protegerla y para ello le confía nada más ni nada menos que un arma, la misma que este suboficial utilizó para acabar con su vida.
Sin dudas, la situación actual es cada vez más compleja, la violencia se extiende como un veneno cada vez más agresivo y el policía lo siente y lo sufre en primera persona, porque debe estar allí en la línea de vanguardia y no en la retaguardia y como simples espectadores. Estos conceptos lo manifestamos en esta misma columna en infinidad de veces, no hay seguridad sin justicia, pero tampoco sin policías.
El gobierno acusó el golpe y respondió con nuevas medidas. Ya no se limitó a relatar la realidad que atraviesa la fuerza policial, salió a anunciar medidas de inmediata implementación. Cada uno desde su óptica podrá decir que son atinadas, que son conducentes a lo que la fuerza necesita. Desde la vereda opuesta, se sostendrá que la ayuda es muy acotada y no soluciona el problema de fondo. Esta vez fue el propio gobernador quién anunció, en primera persona, un Plan Integral para las Fuerzas de Seguridad de la Provincia de Santa Fe, que apunta a brindar mejores ingresos, transporte gratuito, alojamiento y cuidado integral del personal. Algo o mucho de lo que se quería escuchar.
Es muy cierto, dentro de los ingresos adicionales no se incluye prácticamente a la policía del norte, salvo para los conductores de patrulleros que percibirán un adicional de $ 250.000 y la hora OSPE y el adicional por servicio especial que pasa de $ 11.000 a $ 21.000. El diputado Scarpin se reunió con el ministro Cococcioni y solicitó que el reconocimiento al esfuerzo alcance a los efectivos de nuestra zona.
El gobierno provincial finalizó la semana autodefiniéndose como “pro-policía” y reconociendo claramente que sin policía mal se puede lograr o sostener la seguridad, que es uno de los activos más valiosos de esta gestión.
Solo resta desear que la determinación del suboficial Oscar “Chini” Valdez no sea en vano y sirva para corregir todo lo que redunde en beneficio del bienestar del personal policial y del compromiso para con la seguridad de la sociedad santafesina. Pero “Chini” vive. Sí, vive gracias a la determinación de su familia que adoptó la siempre muy difícil decisión de donar sus órganos. La ablación fue multiorgánica y satisfactoria, por lo que así se logra ayudar a muchos pacientes que aguardaban esa donación.
Les deseo una muy buena semana.
Lic. José Carlos Odasso




