La detención de Nicolás Maduro en un operativo encabezado por Estados Unidos generó una fuerte repercusión en la política argentina, con reacciones que fueron desde el apoyo abierto hasta el rechazo por considerarlo una violación al derecho internacional.
Desde sectores de la oposición al kirchnerismo, varias figuras celebraron el hecho. Patricia Bullrich calificó la jornada como “histórica” y sostuvo que el régimen venezolano funcionaba como una estructura “narcoterrorista”. En redes sociales afirmó que “está llegando la libertad y la paz a Latinoamérica”. También recordó la situación de ciudadanos argentinos desaparecidos en Venezuela.
En la misma línea, la vicepresidenta Victoria Villarruel expresó su respaldo al operativo y habló de un futuro de “Venezuela libre”, con justicia para las violaciones a los derechos humanos y liberación de presos políticos.
El expresidente Mauricio Macri celebró la detención y señaló que “Latinoamérica recupera un país secuestrado por una dictadura”. Remarcó que durante años denunció al gobierno venezolano y apoyó a la oposición democrática. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, también se sumó a los mensajes de apoyo y calificó el hecho como “histórico”.
Desde el oficialismo nacional, la diputada Sabrina Ajmechet (La Libertad Avanza) respaldó el mensaje del presidente Javier Milei y expresó su apoyo a una “Venezuela libre”.
En contraste, desde el peronismo y la izquierda hubo fuertes críticas. El gobernador bonaerense Axel Kicillof condenó el accionar de Estados Unidos y lo definió como una “grave violación del Derecho Internacional”, al considerar que afecta la soberanía y la estabilidad regional.
En la misma línea, el Partido Justicialista, el Frente Renovador y La Cámpora repudiaron la intervención militar y coincidieron en que ningún conflicto político puede resolverse mediante acciones armadas de un país extranjero. Subrayaron los principios de no intervención, soberanía y solución pacífica de los conflictos.
Desde la izquierda, Myriam Bregman habló directamente de una “agresión del imperialismo” y llamó a repudiar el ataque en toda la región.
Por su parte, el PRO difundió un comunicado en el que sostuvo que el régimen de Maduro persiguió a la oposición, violó derechos humanos y forzó el exilio de millones de venezolanos. Afirmaron que ahora lo central es que el pueblo venezolano recupere su democracia y apoyaron una transición pacífica liderada por la oposición.
El episodio dejó en evidencia la fuerte grieta en la política argentina frente a los acontecimientos internacionales: mientras algunos celebran la caída del gobierno venezolano, otros alertan sobre los riesgos de avalar intervenciones militares extranjeras.




