En una entrevista profundamente emotiva en Vía Libre, Elisa Trotta, abogada, activista por los derechos humanos y exembajadora de Venezuela en la Argentina, trazó un crudo diagnóstico sobre la situación de su país bajo el régimen chavista-madurista, repasó su historia personal marcada por el exilio y reveló el fuerte vínculo familiar y afectivo que la une con Reconquista.
Trotta comenzó la charla conmovida al recordar sus raíces reconquistenses. Hija de Alberto Trotta, oriundo de la ciudad, contó que, aunque nació en Venezuela —adonde su padre se exilió por razones políticas—, Reconquista fue un lugar central en su infancia y adolescencia. “Pasé los mejores días de mi vida allí. Mi hermano y yo éramos ‘los venezolanitos’ que todos los veranos veníamos a visitar a la familia. Reconquista es una parte fundamental de mi vida”, expresó.
El quiebre con la llegada de Chávez
Al referirse a la realidad venezolana, Trotta relató que hasta la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999 la vida en el país tenía felicidad, estabilidad y proyección. “Con Chávez nos dimos cuenta de que el panorama iba a oscurecerse. Lo que vino después fue un declive constante hasta llegar a la barbarie”, afirmó.
Según explicó, los últimos diez años fueron especialmente devastadores: represión sistemática, censura total, persecución política y la mayor crisis migratoria del continente. “Más de ocho millones de venezolanos debieron abandonar el país. Un tercio de la población se fue por hambre, por persecución o simplemente por querer un futuro digno”, señaló.
Trotta remarcó que esta realidad no solo está respaldada por testimonios, sino también por informes de organismos internacionales que dan cuenta del colapso democrático, económico y humanitario. “Es, sin dudas, la gran tragedia humana de la región”, sostuvo.
Exilio, militancia y compromiso
Imposibilitada de regresar a Venezuela por las amenazas recibidas, Trotta explicó que el exilio fortaleció su compromiso. Desde el exterior, trabajó activamente denunciando lo que ocurría en su país y acompañando a dirigentes opositores en la comunidad internacional. “No puedo volver, pero eso no nos detuvo. Al contrario, reforzó nuestro deseo de libertad”, afirmó.
En 2019, durante el gobierno interino de Juan Guaidó —reconocido por más de 60 países—, asumió como embajadora de Venezuela en la Argentina. “Fue uno de los mayores honores de mi vida”, recordó. Esa etapa concluyó cuando el gobierno de Alberto Fernández desconoció al gobierno interino, aunque, según aclaró, eso no frenó su tarea ni la representación de la voz de los venezolanos en el país.
La detención de Maduro y una esperanza abierta
Uno de los momentos más impactantes de la entrevista fue cuando relató lo que sintió al enterarse de la detención de Nicolás Maduro y su esposa. “Fue una mezcla de emoción, alivio, incredulidad y justicia. Cuando vi la imagen de Maduro preso, fue la primera vez que pude llorar”, confesó.
Sin embargo, también expresó el dolor que le genera pensar en los presos políticos venezolanos. “Tengo amigos detenidos sin debido proceso, torturados, amenazados de muerte. Ellos no tienen las garantías que hoy tiene Maduro”, señaló.
Sobre el futuro del país, advirtió que el proceso será complejo. “Primero hay que estabilizar Venezuela. No solo internamente, sino también frente a los factores externos: guerrillas, narcotráfico, terrorismo internacional. El país fue secuestrado por un cartel”, explicó, en referencia a las acusaciones de narcoterrorismo que pesan sobre el régimen.
Expectativa, cautela y fe en la libertad
Consultada sobre el escenario político actual, Trotta fue clara: “Delcy Rodríguez es parte del mismo régimen opresor. El apoyo popular lo tiene María Corina Machado, pero hoy el poder todavía está en manos del régimen. Ese es el tránsito que debemos atravesar”.
Finalmente, contó que su familia en Venezuela vive estos días con ilusión, pero también con miedo. “No se atreven a celebrar públicamente. Siguen viviendo bajo un régimen opresor. Aun así, la ilusión es lo que más los caracteriza”, dijo.




