La situación en la empresa Algodonera Avellaneda continúa sin cambios y con creciente preocupación entre los trabajadores. Así lo expresó Juan Carlos Bandeo en Vía Libre donde detalló el delicado panorama financiero y judicial que atraviesa la firma, actualmente en concurso de acreedores.
Según explicó Bandeo, el miércoles pasado la empresa Vicentin presentó ante el juez Fabián Lorenzini un informe en el que debía detallar el monto adeudado a los trabajadores y el plan para regularizar los pagos.
De acuerdo a ese documento, la deuda salarial asciende a entre 610 y 620 millones de pesos, sin incluir el mes de febrero. “Eso complica cada vez más”, señaló el entrevistado, quien además advirtió que la empresa también mantiene una deuda millonaria con la proveedora de energía.
El último pago que recibieron los empleados fue a fines de diciembre, cuando se abonaron sumas parciales: $350.000 el 22 o 23 de diciembre y $150.000 el 28 o 29 del mismo mes. Desde entonces, no hubo nuevos depósitos.
Incluso, Bandeo puso en duda lo informado por la empresa respecto a supuestos pagos recientes: “En la asamblea del viernes hubo más de 150 trabajadores y nadie recibió ningún depósito. Somos 330 en total. Salvo que justo les haya entrado a los que no fueron, nadie cobró nada”.
UNA AUDIENCIA CLAVE POR LA VENTA DE UN INMUEBLE
Este martes 3 de marzo a las 11:30 se realizará una audiencia en el Juzgado para tratar la posible venta de un inmueble perteneciente a la empresa, en el marco del concurso de acreedores.
Según indicó Bandeo, hay dos interesados: Electroluz y Sportland, ambos con ofertas iniciales de 300.000 dólares. No obstante, existe la posibilidad de que en la audiencia se mejoren esos montos.
Sin embargo, el dirigente advirtió que, aun concretándose la venta, el dinero no alcanzaría para cubrir la totalidad de la deuda salarial. “Si la deuda supera los 600 millones de pesos, estamos hablando de más de 300.000 dólares. No alcanza el inmueble para pagarle al personal”, remarcó.
Además, recordó que para reactivar la producción sería necesario realizar un fuerte mantenimiento en las distintas áreas de la planta, desde herrería y tejeduría hasta las desmotadoras.
“Es un Fórmula 1, pero está en boxes”, graficó Odasso acerca de la potencialidad de la textil. En este sentido, Bandeo comentó que la empresa puede posicionarse idealmente entre las 10 principales a nivel país.
EL RIESGO DEL CRAM DOWN
El Juez otorgó a la empresa un plazo de 30 días —y no los 60 solicitados originalmente— para presentar informes semanales detallando cómo prevé pagar salarios y reanudar la actividad. El vencimiento sería alrededor del 14 de abril.
Si la empresa no cumple con esa exigencia, podría activarse el mecanismo de cram down (salvataje), instancia que permitiría el ingreso de nuevos oferentes para hacerse cargo de la firma.
LA GRAN ANGUSTIA
Bandeo también describió el impacto humano de la crisis. “Todos los días llegan al sindicato personas que necesitan ayuda. Es desesperante”, afirmó.
Agradeció la asistencia recibida por parte de municipios, del senador Orfilio “Chacho” Marcón, del diputado Dionisio Scarpin y del ministro Roald “Coco” Báscolo, quienes colaboraron con mercadería para las familias afectadas. No obstante, subrayó que esa ayuda resulta insuficiente: “Con una caja de mercadería podés vivir tres o cinco días, según la cantidad de chicos que tengas. Lo que necesitamos es trabajar”.
UN RUBRO GOLPEADO Y CON PRODUCCIÓN REDUCIDA
El dirigente explicó que el sector textil es uno de los más castigados a nivel nacional y que, aun si ingresaran nuevos empresarios, no se retomaría de inmediato la capacidad productiva histórica de la planta.
En condiciones normales, Algodonera Avellaneda podía producir entre 900.000 y más de un millón de kilos mensuales entre telas e hilos. Sin embargo, los potenciales interesados proyectarían iniciar con una producción de alrededor de 300.000 kilos mensuales.
“Es una de las diez empresas textiles más importantes del país, con muy buena tecnología. Pero hoy el problema es la importación, que te mata. No se puede competir con lo que viene de afuera”, sostuvo Bandeo, quien también señaló que los altos costos laborales dificultan la sostenibilidad del empleo.
EXPECTATIVA POR UNA DEFINICIÓN
Los trabajadores aguardan con expectativa el resultado de la audiencia judicial. La eventual venta del inmueble podría significar un alivio parcial para las familias que llevan más de dos meses sin cobrar.
“Ojalá que se venda hoy, mañana, cuanto antes. Y que se cobre ya. Ayer”, concluyó Bandeo, reflejando la urgencia que atraviesa a más de 300 trabajadores y sus familias.




