La crisis en Algodonera Avellaneda sumó un nuevo capítulo tras la última audiencia judicial, que dejó “sabor a poco” entre los trabajadores. Aunque la empresa mencionó posibles inversores y alternativas para retomar la actividad, no hubo precisiones concretas sobre fechas de reactivación ni garantías de pago de salarios adeudados.
Desde el gremio confirmaron una movilización para visibilizar el conflicto y mantener el reclamo en la agenda pública.
Expectativas frustradas y empresarios sin nombre
Juan Carlos Bandeo, secretario de la organización obrera textil, explicó que los trabajadores asistieron a la audiencia con la expectativa de que se pudiera anunciar el inicio de actividades en marzo, junto con un cronograma de mantenimiento para poner en condiciones la planta.
Según detalló, la empresa aseguró estar en conversaciones con nuevos empresarios interesados en trabajar con la firma, aunque no brindó nombres ni mayores precisiones. El único confirmado fue Facundo Triguero, titular de Insumo 21, quien ya se desempeñó como fasonero en la planta. Sobre otros dos supuestos interesados, no se aportaron datos.
“Esperábamos que se pudiera dar una fecha estimativa para arrancar”, sostuvo Bandeo, quien remarcó que la incertidumbre sigue siendo total.
Un sector golpeado por las importaciones
El contexto tampoco ayuda. Desde el gremio señalaron que la industria textil atraviesa un momento crítico por el impacto de las importaciones, con fábricas que operan apenas entre el 30% y el 40% de su capacidad instalada.
Los trabajadores reconocen que, aun si se concreta la reactivación, no sería con la totalidad del personal. “Eso la gente lo tiene claro”, afirmó el dirigente.
Deudas energéticas y salarios impagos
Uno de los principales obstáculos para avanzar es la abultada deuda que la empresa mantiene con compañías de energía de Santiago del Estero, Chaco y la EPE local. A esto se suman los salarios adeudados de diciembre y enero, y el incumplimiento del artículo 223 firmado en diciembre pasado.
Durante la audiencia también se planteó la posible venta de un inmueble para obtener liquidez. Se mencionaron dos ofertas:
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Una propuesta inicial de 300.000 dólares, aunque el mismo interesado estaría dispuesto a pagar 1.500.000 dólares por el edificio.
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Otra oferta de 200.000 dólares contra escritura, que cotiza el inmueble en 1.650.000 dólares.
Desde el gremio sostienen que cualquiera de estas alternativas resulta insuficiente para cubrir el total de las deudas con acreedores y trabajadores.
Plazo judicial y exigencia de fondos
Ante este escenario, el juez interviniente otorgó plazo hasta el miércoles por la tarde para que la empresa presente una definición concreta y consiga los fondos necesarios para abonar los salarios. La prioridad, remarcan los trabajadores, es garantizar el sustento de las familias afectadas.
Movilización en Reconquista y posible extensión a Avellaneda
Mientras aguardan una respuesta judicial, los empleados confirmaron una movilización que partirá desde la puerta de la fábrica y recorrerá la zona céntrica de Reconquista para visibilizar el reclamo por el pago de sueldos y la continuidad laboral.
Además, no descartan extender la protesta a Avellaneda, decisión que será evaluada en asamblea.
“El reclamo es por lo que se le debe a la gente y porque la gente tiene ganas de trabajar”, concluyeron desde el gremio, en medio de un conflicto que continúa abierto y sin definiciones concretas sobre el futuro de la planta.




