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Camilo Tiscornia: “La reforma laboral es un paso en la dirección correcta y puede dar más certidumbre”

Camilo Tiscornia

En una jornada atravesada por el debate en Diputados de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y en el marco del cuarto paro general durante la gestión de Javier Milei, el economista Camilo Tiscornia analizó en Vía Libre el escenario económico y defendió los cambios propuestos en materia laboral.

Tiscornia es Licenciado en Economía (UCA), Máster en Economía (UTDT), director de la consultora C&T Asesores Económicos y profesor de Economía Monetaria y Economía Argentina en la UCA. Desde esa perspectiva, sostuvo que el paro es “una consecuencia natural” frente a una reforma que el sindicalismo interpreta como un avance sobre los derechos de los trabajadores.

“El sistema está desbalanceado”

Para el economista, la reforma laboral representa un avance necesario en un mercado de trabajo que, según su visión, “no funciona bien desde hace mucho tiempo”.

“La relación laboral es de dos partes: la empresa que ofrece el empleo y el trabajador que lo toma. Se pueden defender muchos derechos con argumentos razonables, pero si eso termina desalentando a las empresas a contratar, el sistema se desbalancea”, afirmó.

En ese sentido, consideró que el estancamiento del empleo formal asalariado en la Argentina no puede explicarse únicamente por la falta de crecimiento económico. “Parte de por qué la Argentina no crece también tiene que ver con la legislación laboral. Mientras el empleo formal no crece, sí lo hacen otras formas de empleo más precarias”, señaló.

¿Se vulneran derechos?

Consultado sobre si la reforma implica una pérdida de derechos adquiridos, Tiscornia explicó que hay distintos aspectos en juego. Por un lado, mencionó reducciones temporales de cargas patronales hacia adelante; por otro, cambios en el cálculo de indemnizaciones que impactan sobre relaciones laborales ya vigentes.

“En la Argentina, el costo de despedir puede ser muy difícil de calcular por la litigiosidad y los intereses. Que para una empresa contratar sea un riesgo grave habla de un problema estructural”, advirtió.

A su entender, cuando la normativa desalienta la contratación formal, surgen figuras como el monotributo o el empleo no registrado como mecanismos de adaptación a un esquema que no logra aplicarse plenamente en la práctica.

Inflación, dólar y actividad

En cuanto al panorama macroeconómico, Tiscornia diferenció planos. Destacó una mejora significativa en el frente financiero: baja de tasas de interés, reducción del riesgo país, freno en la fuga de capitales y acumulación de reservas por parte del Banco Central.

“Esto no es solo financiero: impacta en el crédito y en el funcionamiento de las empresas”, remarcó.

Sin embargo, reconoció que la inflación se mantiene por encima de lo esperado, con registros superiores al 2% mensual en el inicio del año. “No es un problema insalvable. El rumbo es el correcto, pero habrá que hacer ajustes”, sostuvo, al tiempo que recordó que el primer trimestre suele ser estacionalmente más complejo en materia de precios.

En relación con la actividad económica, señaló que el desempeño fue dispar y que el crecimiento aún no logra consolidarse. No obstante, se mostró moderadamente optimista hacia 2026, apoyado en la normalización financiera.

“Poner plata en el bolsillo no es el camino”

Respecto al debate sobre la caída del consumo y la necesidad de “poner dinero en el bolsillo de la gente”, Tiscornia fue categórico: “Eso no conduce más que a la inflación. Fue lo que se intentó durante años y no funcionó”.

Para el economista, el consumo sostenible solo puede crecer si lo hacen la inversión y las exportaciones en un proceso genuino. En ese marco, consideró que la política cambiaria enfrenta un delicado equilibrio: un tipo de cambio demasiado bajo puede afectar la competitividad, pero una suba brusca impactaría en la inflación.

Dólares “del colchón” e inocencia fiscal

Finalmente, analizó el régimen de “inocencia fiscal” que busca incentivar la exteriorización de ahorros no declarados en dólares. Tiscornia consideró que existe una oportunidad para movilizar esos fondos hacia la economía formal.

“En países con alta inflación es común que la gente haya comprado dólares en negro para proteger sus ahorros. Eso no convierte automáticamente a alguien en delincuente”, explicó.

No obstante, advirtió que el desafío será la implementación y el control para diferenciar entre ahorros informales y fondos de origen ilícito.

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