Este lunes dialogamos con la psicóloga especialista en ludopatía, Débora Blanca, quien advirtió sobre el crecimiento de las adicciones comportamentales y, en particular, el alarmante avance del juego compulsivo entre niños y adolescentes.
Blanca explicó que, a diferencia de las adicciones a sustancias —como el alcohol, el tabaco o las drogas—, la ludopatía y otras conductas adictivas no siempre son visibles. “Estas otras adicciones son silenciosas. No hay un cuerpo que notoriamente muestre algo, pero los estragos son los mismos o incluso peores”, afirmó.
Según la especialista, el problema se agrava porque estas prácticas están socialmente habilitadas y fuertemente impulsadas por el mercado. “Acá es el mercado el que empuja a apostar, a comprar, a consumir. Está permitido, se publicita, y después salir de estas adicciones es mucho más difícil”, sostuvo, remarcando que existe toda una estructura comercial que incentiva la permanencia en el juego.
Con más de 23 años de experiencia en el tratamiento de la ludopatía, Blanca señaló que el escenario actual es especialmente preocupante por la edad de quienes apuestan. “Lo que estamos viendo ahora es un horror: chicos apostando”, expresó. En ese sentido, explicó que la posibilidad de jugar desde el celular facilita el acceso temprano y constante, incluso a casinos ilegales.
Además, alertó sobre la relación entre videojuegos y apuestas: “La dinámica del videojuego es muy similar a la de las apuestas, con un sistema de recompensas intermitentes. El cerebro se prepara con dopamina y pide volver a ganar”. Esto genera un círculo en el que se pierde reiteradamente, pero se continúa jugando con la expectativa de recuperar lo perdido.
Blanca también se refirió al impacto social de esta problemática y a las consecuencias extremas que puede generar. “La ludopatía es la adicción con el índice más alto de suicidios”, afirmó, y explicó que el ludópata deja de jugar para ganar y pasa a hacerlo únicamente para recuperar dinero, lo que profundiza el endeudamiento y el aislamiento. “Este es un círculo del que se sale solo con un tratamiento donde se incluye a la familia”, remarcó.
Finalmente, la psicóloga llamó a reflexionar sobre el uso temprano de pantallas y redes sociales, y sobre los cambios culturales de las últimas décadas. “Tenemos que repensar el mundo, porque la verdad es que así como estamos, la cosa no está muy bien”, concluyó, advirtiendo incluso sobre la aparición de casos de jóvenes que recurren al delito para sostener la adicción al juego.
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